12 de mayo de 2006

Crucero de verano (Truman Capote)


Capote descartó esta novela dejándola en su apartamento de Brooklyn cuando se mudó al centro de Nueva York, dando instrucciones a su portero para que destruyera todos los papeles que encontrara.

Algo debió torcerse en el cumplimiento de la voluntad de Truman y años después de su muerte, el manuscrito fue adquirido por la fundación que dirige los derechos de su obra y finalmente ha aflorado como novela en 2005.

Pese al parecido remoto con la publicación de ciertas obras de Kafka por Max Brod, no nos encontramos ante El Proceso o El Castillo. Si bien la obra se presenta como un todo acabado, el resultado no se acerca a lo mejor de la obra de Capote.

La combinación de mundos (el aristocrático y elegante de la mejor sociedad de la Costa Este y el cotidiano y vulgar de los barrios de inmigrantes de Nueva York) no acaba de resultar. Si bien capta la indiferencia y cansancio de la clase alta, tal y como la reflejará en obras posteriores, los personajes populares son el reflejo de un estereotipo poco logrado.

Pese a la limitación citada, la novela se desenvuelve con facilidad sobre un romance de verano entre dos protagonistas con objetivos dispares, tratando de dibujarse a sí mismos contra un fondo familiar del que reniegan, pero del que al tiempo son incapaces de prescindir. A diferencia de la obra de Shakespeare, en la que el amor lleva a la muerte a los amantes, en este caso, es su desesperanza lo que impulsa el final, igualmente trágico.

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