2 de septiembre de 2007

Arthur & George (Julian Barnes)


Arthur & George es un díptico que enfrenta la vida de dos contemporáneos cuyas vidas se cruzaron fugazmente pese a su natural divergencia. George es un joven abogado de origen indio que, en la Inglaterra eduardiana de principios del siglo XX, es acusado, juzgado y condenado por rajar el vientre y causar la muerte de varios animales en un condado rural. Su carácter reservado, sus escasas dotes para la comunicación humana, su origen racial y su exclusivo interés por el mundo del Derecho, despreciando otras aficiones más mundanas como las mujeres o el alcohol, le convierten en un espécimen extraño, una rareza en una comunicad intransigente y dispuesta a atribuirle cualquier iniquidad por no querer ser uno más.
Arthur es, naturalmente, el gran escritor Conan Doyle cuya infancia se vio influida por una educación centrada en los elevados principios morales de la Vieja Inglaterra según los cuáles, el ejercicio de deportes físicos servía para templar las tentaciones de la carne, fumar delante de una dama era considerado una absoluta grosería y el honor propio estaba por encima de cualquier otra cuestión terrenal. Pese a que en su infancia conoció la pobreza relativa como consecuencia de la conducta errática y bohemia de su padre – lo que forzó a su pobre y adorada madre a sacar adelante a su parentela- logró abrirse camino, primero como médico, posteriormente como oftalmólogo y, finalmente, dado que la escasez de clientes le permitía escribir en su despacho profesional, como autor de éxito.
Es conocida la aversión que Conan Doyle acabó desarrollando por Sherlock Holmes a quien mató y posteriormente resucitó ante los ruegos de su público (y de su propia madre). Arthur siempre prefirió sus novelas medievales en las que el ideal caballeresco era la esencia. Precisamente ese ideal es el que le llevó a lo largo de su vida a consagrar sus esfuerzos a diversas causas que consideraba justas. Así, organizó numerosas colectas a favor de desvalidos que llamaban su atención por cualquier motivo- por ejemplo el ganador de la maratón de las olimpiadas de Londres descalificado por haber sido ayudado a levantarse a pocos metros de la meta-, se manifestó en contra del sufragio femenino, tomó partido por la mayoría de asuntos públicos de la Inglaterra de su época e intervino activamente en diversos casos judiciales.
En esta última faceta es donde se encuentran fugazmente la vida de estos dos hombres. Arthur Conan Doyle investigó, escribió artículos, promocionó una comisión del gobierno y logró, finalmente, la anulación de la sentencia que condenaba a siete años de trabajos forzados al bueno de George Edalji, incapaz por otro lado de acercarse a una vaca, no digamos ya de abrirle la panza.
A primera vista se podría establecer una relación natural entre las labores “reales” de investigador justiciero de Conan Doyle y las “ficticias” de su creación literaria. Sin embargo, y a diferencia de lo que señalan facilonamente la mayoría de las críticas que se han publicado de este libro, creo que el origen de este impulso está más relacionado con el carácter de desfacedor de entuertos, casi quijotesco, propio de sus ideales elevados. Su interés era limpiar la vergüenza que sentía como inglés por el estrepitoso fracaso que la administración pública (policía, jueces, jurado popular y políticos) había jugado en este episodio. De hecho, a partir de este suceso, y con el fin de prevenir injusticias similares se crearon los Tribunales de Apelación.
Sin duda, y pese a que el título parece mostrarnos a dos personajes en igualdad de condiciones, el libro gira inevitablemente en torno a la vida de Conan Doyle, no sólo por ser más conocida, sino porque su carácter, su infinita energía, su concepción del honor y la visión que de sí mismo tenía (no precisamente modesta) son un poderoso imán al que Barnes sabe sacar un brillo especial que le hace aún más atrayente.
Sin embargo, y a un nivel puramente literario, es la recreación de la vida de George Edalji, cómo se construye ante nuestros ojos asombrados la personalidad y el esbozo de sus pensamientos más íntimos, lo que da la medida del enorme talento de Julian Barnes. El autor sabe tomar una historia real y trocarla, más allá de la pura anécdota, en un territorio literario propio. Mediante un estilo engañosamente sencillo (apenas parece advertirse el trabajo del autor) y con precisión aritmética, se nos desgrana en paralelo el curso de la vida de estos dos hombres ejemplificando dos formas de entender la vida y afrontar sus desafíos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la reseña que colocaste en www.literalia.es.

Pon todo lo que te parezca con un enlace que apunte a este blog tan interesante.

saludos

Unknown dijo...

Muchas gracias por publicar mi reseña y enhorabuena por la calidad de Literaria.

Merce dijo...

Google me ha mandado aquí buscando información sobre Julian Barnes, que me parece un escritor maravilloso. Lo descubrí este verano, gracias a Arthur y George, desde entonces he leído ya varios. "Hablando del asunto", me gusto muchísimo, es otra manera distinta de tratar el típico triángulo amoroso.

He leído tu post sobre Inglaterra Inglaterra, y creo que será el próximo en caer...

Gracias, y un saludo

Unknown dijo...

Merce, gracias por tu visita. me alegra compartir gustos contigo. No conozco "Hablando del asunto" pero estaré atento a lo que pueda encontrar de él.

Hasta la próxima.

Anónimo dijo...

Vaya, gww, sigo encontrando afinidades...Hace años que sigo la trayectoria de Julian Barnes, y Arthur & George me impresionó muy favorablemente. Concuerdo con tu espléndida reseña, (hasta ahora las reseñas que te he leído me han parecido francamente buenas)y qusería decir que a raíz de ella me leí las Memorias y Aventuras de Conan Doyle y me gustaron mucho, aprendí sobre la vida de este escritor, que le tenemos clasificado por Sherlock Holmes y precisamente él detestaba esto, lo que mas le gustaba de su propia obra eran las novelas históricas: Sir Nigel y La compañia blanca. Lógicamente después de la autobiografía doyleana me leí ambos libros históricos y me encantaron, me descubrieron un autor muy diferente. te lo digo por si te doy alguna idea...
De Julian Barnes me gustó mucho El loro de Flaubert, Hablando del asunto, y La Historia del mundo en nueve capitulos y medio. En cambio, no he leído Inglaterra, Inglaterra.
Bueno, un saludo, y enhorabuena por este blog.

Unknown dijo...

Hola de niuevo Ariodante. Es totalmente cierto lo que cuentas de Conan Doyle, quien siempre llevó mal el éxito de Sherlock Holmes en detrimento de las excelencias literarias que atribuía a sus novelas más serias. Es un autor realmente a redescubrir y este libro de Barnes permite conocer aspectos como su vitalismo, su confianza en sí mismo o su fe en el progreso humano.

Sus memorias llevan varios años rondándome y creo que en breve pasarán a lo alto de la pila de libros pendientes de lectura.

Creo que el estilo de Barnes no ha podido escoger mejor épocay personaje para deslumbrarnos. Por lo que cuentas, conoces más obras de este autor que yo, así que podrás valorar con más precisión esa afirmación.

Un abrazo.

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